Al fin llegó el gran día. Durante las últimas jornadas hemos sidos bombardeados con miles de noticias y curiosidades acerca del partido de esta noche. La final de la Champions, para la que sólo quedan algo menos de 5 horas, es ya inminente. En todos los círculos de amistades, de trabajo, de compañeros de tapeo... se habla de lo mismo: el partido (o mejor dicho EL PARTIDO). Decenas, cientos, miles de porras se hacen entre café y café o cerveza y pinchito. Los Barcelonistas están de los nervios y los Madridistas también, pero no en el mismo barco, mientras los primeros están eufóricos por la posibilidad de ganar, los segundos se mueren de la envidia de no poder ni participar; y tanta es la mala "uva" que muchos merengues hasta prefieren que ganen los ingleses, sin pensar que a fin de cuentas, ya que no lo pueden ganar ellos, por lo menos que lo gane algún equipo español.
Y mientras se cuece todo esto en las altas esferas del Deporte Rey (y da igual las veces que hagas zapping porque antes o después te acabarás encontrando a alguien hablando de la Champions en la tele), Mi Betis y El Valladolid (que aunque ambos lleven el adjetivo de Reales en el nombre, son dos humildes equipos de la liga española -o BBVA como quiera llamársele- están luchando por la permanencia y por no descender a los infiernos de la segunda división).
Desde aqui envío mi ánimo al Barcelona para que jueguen como ellos saben y pueda ganar la final con deportividad. Y al Real Betis le envío mis mejores deseos para que el partido del próximo domingo pueda asegurarse un año más la participación en la primera división y si es posible el Valladolid también.
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Enseñad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres.
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